Las columnas del Edificio Espiritual

por SWAMI ATMARUPANANDA

Swami Atmarupananda es un monje de la Orden de Sri Ramakrishna desde hace 30 años. Él está dedicado al camino espiritual de Advaita Vedanta y visita México regularmente. A continuación reproducimos la charla que ofreció en el Instituto el 20 de febrero de 2001.

Empezaré con un canto de los Upanishads, las escrituras más antiguas del Vedanta.

“Que Dios nos proteja. Que crezcamos juntos en fuerza, que el estudio nos alimente, que no nos odiemos uno al otro, y que tengamos amor entre los unos y los otros. Paz, paz, paz, en nosotros y en todos los seres del mundo”.

Voy a hablar de las columnas de la vida espiritual, es decir de los cimientos de la práctica y la vida espiritual necesarios para tener una verdadera vida espiritual. No voy a hablar en términos de experiencias muy altas, de las experiencias de la meta, las experiencias de Dios o del alma, ni de las relacionadas con la Verdad. Quiero exponer el tema en términos de las tuercas o tornillos necesarios en la vida espiritual. Muchos de ustedes ya están siguiendo un camino espiritual, posiblemente todos ustedes.

Swami Vivekananda decía que “es bueno nacer en una iglesia pero no lo es morir en ella”. Con iglesia él no hace referencia exclusivamente al templo del cristianismo y a su organización, sino a todas las tradiciones y sus recintos de oración. Al afirmar que es bueno nacer en una iglesia, se refiere a que es necesario un “kinder” donde aprendamos los principios de al religión. Asimismo, al decir que no es bueno morir en la iglesia, no está haciendo una crítica a las tradiciones y sus organizaciones, lo que afirma es que no es bueno morir en el Kinder de la vida espiritual. En Occidente, por lo general, cuando oímos esta afirmación suponemos que dice que debemos salir de la iglesia (otra vez refiriéndose al templo, la mezquita, la iglesia, la sinagoga, etc.), pero en realidad lo que está afirmando es que necesitamos interiorizar los principios de la religión hasta no necesitar la estructura exterior. Aquí no se trata de romper estructuras exteriores sino de interiorizar los principios fundamentales de la tradición que practicamos.

Aunque algunos de nosotros hemos seguido una tradición, otros hemos pasado de una a otra. Sin importar cuál sea el caso, necesitamos interiorizar los principios de la religión que practicamos. Los cimientos de la vida espiritual, es decir las primeras etapas de la vida espiritual, no es algo que dura unos días, unas semanas, o unos meses. Este período se extiende por años y años, porque el camino espiritual es una travesía que abarca toda la vida, no una parte de la vida. En mi caso, he seguido el camino del Vedanta por 31 años, pero todavía estoy en el kinder. Necesitamos pensar en los cimientos y los fundamentos de la vida espiritual. Si tenemos unos fundamentos fuertes, bien establecidos, tendremos las experiencias místicas de las que los santos de todas las tradiciones del mundo han hablado. Los pilares bien cimentados son necesarios para experimentar estos estados. Jesucristo dijo que un edifico que está construido sobre arena no va a perdurar, necesitamos una roca fuerte como fundamento. Este edificio espiritual tiene cuatro columnas.

Podemos analizar este edificio y sus fundamentos de diferentes maneras, lo que quiero exponer es una de las tantas formas posibles, no la única. Es como si quisiéramos partir un pastel, podemos hacerlo en muy variadas formas, pero se tratará siempre del mismo pastel. Todos los santos del mundo que han hablado de la vida espiritual nos han dado un análisis, una aproximación a ella, y cada análisis es un ligeramente diferente de otro, pero habla de la misma vida, de la misma vida espiritual, la misma vida mística.

Entonces, desde la perspectiva que voy a presentar el edificio espiritual tiene cuatro columnas:

La primera es Conocimiento,
La segunda es identificación,
La tercera son los principios o el comportamiento,
y la cuarta es la práctica.

La columna del Conocimiento

Cuando queremos construir un edificio necesitamos, antes de tratar de construir la cimentación, requerimos de un lugar para construir. El lugar es un camino espiritual. Según la tradición de Vedanta cualquier camino perteneciente a una tradición que ha producido santos, místicos, personas de realización, de experiencia de Dios o de la ‘Verdad’ es un buen camino. Necesitamos un camino, uno bueno, pero es muy importante que el camino que escojamos sea apropiado para nosotros. No es necesario que nuestro camino pertenezca a una organización. Lo que es importante saber del camino es si nos va a llevar a la meta. Entonces no es posible inventar un camino. Una vez que hayamos tenido la experiencia de la meta es posible que podamos dar un énfasis nuevo al camino. Incluso quizá pueda descubrir nuevas prácticas, pero al comienzo necesito la certeza de que el camino llega a la meta, porque si no tengo esta confianza, no voy a hacer los sacrificios necesarios para seguirlo.

Una vez que hemos encontrado un camino, podemos construir los cimientos y estos principios que dan cimentación a nuestra vida espiritual no pertenecen a una tradición en particular. Estos principios que expondré desde la perspectiva del Vedanta en realidad están presentes en cualquier camino. No es necesario ser un erudito en nuestra tradición ni un filósofo, pero al seguir un camino necesitamos saber con claridad cual es la meta de ese camino que queremos recorrer.

Es un requisito en el andar del camino preguntarnos ¿quién soy?, ¿qué es el mundo?, ¿cuál es la relación entre el mundo y yo?, y ¿cuál es la Verdad? Si no sabemos estos principios, entonces no podemos seguir cabalmente un camino. Necesitamos saber algo del camino para poder seguirlo, esto es obvio, pero lo que debemos conocer no es exclusivamente relacionado con el conocimiento formal.

Si voy empezar a recorrer un camino, y he encontrado seguidores de este mismo camino, me gustan las reuniones de la tradición, el arte o la cultura, o los rituales; pero no es suficiente querer la apariencia del camino, porque cada camino, sea del Sufismo, Budismo, Vedanta, Cristianismo, Judaísmo, etc., requiere sacrificios de nosotros. Y cuando la necesidad de sacrificios se presentan necesitamos saber por qué debo sacrificar algo de mi vida. Necesitamos verdadero conocimiento, no es suficiente saber o apreciar la cultura o las apariencias de la tradición. Otra vez vemos la necesidad de saber cuál es la meta, qué necesitamos hacer para llegar a la meta, por qué la vida normal no es suficiente, por qué después de entrar en el camino espiritual, después de unos meses, a veces, después de uno años, empezamos a pensar que posiblemente hubiera sido mejor quedarme sin un camino espiritual, porque ahora no tengo experiencias místicas y la meta parece estar muy lejos. Nos preguntamos ¿por qué necesito soportar los problemas del camino y también los problemas de la comunidad? En una comunidad espiritual siempre hay problemas y es muy difícil pasar por este reconocimiento, porque cuando se entra en una senda espiritual suele pensarse que todos son santos. Se piensa también “en la vida normal tengo muchos problemas con el jefe, con la familia, con los amigos, pero en una comunidad espiritual no voy a tener ese tipo de problemas”. Pero en la comunidad espiritual también los hay, porque sus miembros son seres humanos como todos, y todos vamos a la comunidad espiritual con nuestros problemas. Así es que vamos a tener algunos problemas en la comunidad. Entonces es que necesitamos saber por qué sigo el camino, no es suficiente conocer sólo sobre la gloria de la meta final. Como ya dije necesitamos saber ¿qué es el mundo?, ¿quién soy yo?, ¿qué es la Realidad?. En diferentes tradiciones hay distintos puntos de vista sobre la Realidad, en el Budismo por ejemplo no hay Dios. Sólo al interior del Vedanta hay diversas tradiciones o caminos, la mayoría de los vedantistas hablan de Dios y adoran a Dios, pero también hay el camino impersonal en el Vedanta; en el Cristianismo, Sufismo, Judaísmo sí hay un Dios. Necesitamos saber y preguntarnos “para mí y para mi camino, ¿qué es la Realidad, cómo es la Realidad, y cómo puedo relacionarme con la Realidad?”

La columna de la identificación

¿Qué entendemos por identificación? Identificación es la forma en que interiorizamos los principios que ya conocimos. Aquí no nos es suficiente saber algo del camino, necesitamos interiorizar sus principios. ¿Cómo? Por ejemplo, se dice que todos los seres del mundo son seres de Dios, son criaturas de Dios; cuando trato de ver a cada ser como una criatura de Dios, estoy practicando. Según el Vedanta, cada ser contiene a Dios; Dios es la Realidad dentro de cada ser. Entonces no basta con conocer esta enseñanza, necesito practicar este punto de vista, no es suficiente tener la teoría en la mente, es necesario interiorizar el principio que he conocido. Cuando tenga problemas con otros en la comunidad o fuera de la comunidad, debo recordar que cada uno es un representante de Dios, como la Madre Teresa de Calcuta decía: cada ser es un representante de Jesucristo (por cierto, se parece mucho a las enseñanzas de Vedanta). Si tenemos este conocimiento, debemos practicarlo. Si estoy teniendo problemas con una persona no puedo negar el problema, porque no se trata de reprimir el problema, es parte de la vida. La vida es una vida de problemas, no podemos evitarlos, pero detrás de ellos debemos tratar de ver la Realidad Divina. Debemos recordar que dentro de esa persona con la que estamos teniendo un problema también está esa misma Realidad. Y aunque tengamos problemas ahora, debemos respetar la Realidad, lo que esta persona representa.

Si quiero llegar a la realización de que Dios está en cada persona, no puedo tratar con la gente como si se tratase de personas hechas de materia, se debe ver la realidad espiritual dentro de cada persona. Por ejemplo, en Vedanta se tiene el entendimiento de que la Realidad detrás del mundo es Dios, la Realidad Divina. Entonces debo tratar todas las cosas materiales con respeto porque Dios está dentro de todo, como se dice en Vedanta: la existencia pertenece solamente a Dios, la dicha solamente le pertenece Él, donde hay felicidad está Dios, donde hay existencia hay Dios. Cuando veo una silla, al principio se necesita conocimiento para discernir cuál es la realidad detrás de la silla, porque la silla no es exclusivamente una silla. Después de conocer la filosofía debo de tratar con cada cosa —la silla por ejemplo— como si fuera en realidad Dios. Un día veremos cómo dentro de cada cosa hay existencia, hay conciencia. Aquí en la silla no se ve la conciencia pero existe el poder por el cual puedo percibirla como conciencia. Porque pertenece a la conciencia de la Realidad, y es Dios aunque en apariencia es sólo una silla. Todo debe ser tratado con respeto.

También si entendemos bien la enseñanza del cristianismo y el judaísmo de que la imagen de Dios está dentro de mí; entonces debemos cambiar la idea de nosotros mismos, no podemos pensar en nosotros como lo hacíamos. Según el Vedanta dentro de mi está Dios. Él es quien dice “yo” dentro de mí y dentro de cada persona, según el Vedanta el “yo” sólo pertenece a Dios. Este conocimiento tendría que transformar nuestro modo de pensar. No debemos dar al “yo” un sentido de egoísmo, debemos saber que hay un Yo del mundo, un Yo que es Dios.

Ésta es la forma en que necesitamos identificarnos con los principios. Inicialmente requerimos conocer los principios, pero después necesitamos interiorizarlos. Los problemas más grandes de la vida espiritual surgen de este punto, porque por lo general tenemos teorías, pero necesitamos aprender el arte de convertir una teoría en una experiencia. Si podemos hacer esto, –que es un proyecto para toda la vida, no para un seminario, o un fin de semana, unos meses, o unos años–, empezamos a ver el mundo de otro modo. Entre los cristianos por ejemplo, hay muchos monjes, monjas, padres y laicos que trabajan el lugares muy feos, muy pobres, en donde no están cubiertas las mínimas necesidades de la vida, esto es porque tienen el principio de que Dios está dentro de los pobres. Entonces si yo sirvo a los pobres, sirvo a Dios, a Jesucristo.

Necesitamos el conocimiento para tener la posibilidad de sacrificar lo que la gente en general cree que es valioso, lo necesitamos para cambiar nuestro sentido de los valores. Y cuando nuestro sentido de lo que es valioso cambia vemos que nuestro mundo cambia, nuestra percepción se transforma. Es imposible quedarse toda la vida en un lugar muy pobre con los pobres, con los enfermos, y no sentir frustración, si no he cambiado la experiencia del mundo. Ese es solamente un ejemplo, no quiere decir que todos los practicantes deben hacer la misma cosa, o vivir de la misma manera con los pobres, etc., pero es un buen ejemplo de identificación. Cuando se tiene un poco de éxito en interiorizar verdaderamente los principios que nos transmiten las enseñanzas, el mundo cambia para nosotros, no vemos el mismo mundo, no veo la gente de la misma manera.

Por lo general, antes de llegar a este punto, cuando vemos a la gente común, vemos que las personas son difíciles, vemos que hay personas que no nos gustan y vemos problemas, pero cuando podemos ver a cada uno como un representante de Dios, como un contenedor de la Realidad Divina, entonces cuando miramos el rostro de cada persona, nos da felicidad; no nos crea problemas ni frustración. Ya no pensamos cosas como “yo no tengo nada que ver con esta persona”. El rostro de cada persona es una experiencia de belleza interior y no nos importan las caras de Hollywood, nos importan las caras humanas y de todos los seres del mundo también.

La columna del comportamiento

La identificación nos lleva a un comportamiento particular. ¿Qué quiere decir aquí “comportamiento”? No se trata de la cortesía formal. Y no es que la cortesía formal sea mala, es que es insuficiente para la vida espiritual. Comportamiento en este caso hace referencia a la necesidad de comportarnos de una manera espiritual, incluso cuando no tenemos el entusiasmo. ¿Por qué? No es que queramos hipocresía. En la vida espiritual, al principio, por unos meses y a veces por unos años, tenemos mucho entusiasmo en el camino, pero después de un tiempo, a veces después de unos años, o después de meses, empezamos a sentir que no tenemos el mismo brío. Es en este punto cuando la mayoría de los que inician un camino espiritual lo abandonan. Y sólo los que perseveran en el camino llegan a la meta, o llegan cerca de la meta. Por eso digo que necesitamos actuar o comportarnos de una manera espiritual aún cuando no tengamos entusiasmo. Y otra vez, para explicar la diferencia entre esto y la hipocresía, daré un ejemplo: El hijo de un Rey, no tiene todavía el poder del rey, él es el hijo. Pero aunque no tiene el poder sabe que es el hijo del rey “Yo soy diferente. Debo actuar como el hijo del rey, porque en mi cuerpo tengo la sangre del rey, no soy una persona ordinaria”. El hijo del rey se comporta diferente, y nosotros también. Como seguidores de la senda espiritual necesitamos comportarnos como personas espirituales. Esto no quiere decir que queremos mostrar espiritualidad a los demás. No, no queremos hacer eso. Pero necesitamos practicar los hábitos de buen comportamiento espiritual incluso cuando no tenemos el entusiasmo o el deseo. Este comportamiento nos ayuda a crear entusiasmo. Si sé que soy un seguidor del camino, sé también que debo comportarme como un representante de una tradición o un representante de una corriente de espiritualidad, otra vez no se trata de exhibir espiritualidad, se trata de comportarme como una auténtica persona, como se comporta una persona espiritual. El comportamiento mismo va a ayudarme a crear este entusiasmo. Hablar de ‘Comportamiento’ se escucha extraño, pero es importante en el vida espiritual.

En cada tradición hay actos simbólicos, como entre los sufíes por ejemplo, hay una manera de orar, hay un horario para orar, hay la manera de saludar uno a otro, etc. Hay un estilo de comportarse. Y siguiendo este estilo de comportarse, incluso en los momentos en que no nos sintamos con entusiasmo interior, empezamos a sentir y reconocer la verdadera intención del acto. Cuando digo a los hindúes; “namasté” (que significa “yo saludo a la Realidad Divina dentro de Usted”) aún si desconozco el sentido interior; voy a ir creando este sentido dentro de mí.

El comportamiento es importante. Entendiendo que esto no quiere decir actuar para mostrar mi espiritualidad. Nunca debemos hacer esto, debemos actuar con humildad, pero con las acciones apropiadas puedo crear el sentimiento detrás de la acción. Todos, al llegar a un punto de aridez en la vida espiritual —y los santos cristianos han escrito mucho sobre esto— lo que debemos hacer —según todos los santos del mundo— es continuar. Esto es lo que quiero señalar con comportamiento.

En nuestra tradición tenemos la práctica de la meditación, y si algunos días no siento deseo de meditar, igualmente voy a sentarme y voy a practicar. Si tenemos la práctica de la oración; y hoy no me siento como para orar y preferiría hacer algo diferente, si hago algo diferente, al día siguiente tampoco sentiré el deseo de orar, y al tercer día será menor el deseo. Y después de una semana ya salí del camino. Pero si tengo la idea de que necesito meditar, si tengo o no el deseo no es importante. Este es un ejemplo de que he entendido la necesidad y he interiorizado este sentido, entonces voy a meditar si me gusta o no me gusta. Esta es la importancia del comportamiento, es la perseverancia necesaria cuando no queremos perseverar.

La columna de la práctica

La cuarta columna es la práctica. Esta es obvia. Necesitamos una práctica. ¿por qué necesitamos una práctica? Porque si queremos ir de aquí hasta la meta de nuestra tradición, necesitamos hacer algo para llegar hasta el final.

Ramakrishna, el fundador de nuestra tradición dentro del hinduismo, decía que el viento de la gracia de Dios siempre está soplando, pero es necesario abrir la vela para recibir el viento de la Gracia de Dios. Esta acción de abrir la vela es la práctica, pero el mundo está viviendo sin práctica espiritual, hay poca gente que practica, la mayoría no practica disciplinas espirituales y no están llegando a la meta, no están experimentado la gracia de Dios, el rostro de Dios, el alma, etc. Si queremos llegar a la meta debemos practicar para cambiar nuestra mente. Un Swami de nuestra orden, Swami Sargabatananda de la India, pero que estuvo en Boston por muchos años, dijo que la vida espiritual realmente es la vida psicológica. Él no quiere decir que la vida espiritual es la vida del psicoanálisis o algo así. Es la vida psicológica porque no hay problemas espiritualmente realmente, son problemas de la mente. También hay problemas del cuerpo, pero con aún con este tipo de problemas podemos llegar a la meta.

Como dice el Bagabad Guita, escritura muy importante del hinduismo y del Vedanta, “la mente es nuestro peor enemigo y también nuestro mejor amigo”, nos ayuda a llegar a la meta y también obstaculiza nuestros esfuerzos. La práctica básicamente es la práctica de la mente. Dios es perfecto, la Realidad dentro de nosotros —la Realidad de Dios— es perfecta, no necesitamos perfeccionar la imagen de Dios, necesitamos remover la ignorancia, la oscuridad que impide percibir la Realidad dentro de nosotros. Por eso necesitamos practicar. Es verdad que hay ejemplos como el de un gran santo llamado Ramana Maharshi, del sur de la India; un gran santo Vedanta que vivió en el siglo pasado, el siglo veinte. Él alcanzó la meta sin practicar nada, teniendo 16 años. Sintió que iba a morir, tenía realmente la sensación de que iba a morir en ese mismo momento, y empezó a analizar ¿qué es la experiencia de la muerte? Ahora el cuerpo está muriendo, el Prana, la fuerza vital, está saliendo de todas partes del cuerpo, pero todavía estoy yo, y estoy conciente aunque el cuerpo esté muriendo. Y entrando en cada una de las etapas del proceso de la muerte realizó que era conciencia, la conciencia que pertenece a Dios. Esta experiencia con su realidad interior no pertenece al ego, no pertenece al yo pequeño sino al Yo grande. Tuvo esta experiencia a los 16 años y murió cuando tenía aproximadamente 76, durante los 60 años que vivió después de este acontecimiento nunca perdió la experiencia.

Él es un ejemplo de una persona que nunca practicó nada y llegó de todos modos a la meta de la realización, pero nosotros no podemos creer que somos como Ramana Maharshi, él es sólo un ejemplo que tenemos en la historia; pero hay billones de personas que no llegan a la Verdad.

Para nosotros los practicantes de Vedanta, la realización es la realización de lo que llamamos Dios, pero en el caso de los budistas dicen ‘no tenemos nada que ver con Dios’. Pero sea oración o meditación, necesitamos una práctica que pertenezca a nuestra tradición, apropiada para nosotros, y ¿qué es necesario con la práctica? Una vez un Swami americano muy viejo, él murió hace dos o tres años, vino a visitarme cuando vivía en San Diego y me preguntó casi inmediatamente después de decir hola, ¿cuál es tu práctica? y empecé a decir “diariamente yo…” “Sí —dijo él— esto es lo importante, el diariamente”. Lo que se hace a diario es efectivo. Podemos hacer otras cosas de vez en cuando que nos ayudan, pero no es suficiente para cambiar los hábitos de la mente. Para cambiar los hábitos de la percepción, necesitamos practicar algo diariamente y es mejor tener una práctica muy corta de 10 minutos, 20 minutos, cada día, que meditar 5 horas un día y no meditar otra vez hasta dentro de dos meses. Un rato de oración, de meditación diaria, es lo que nos va a cambiar; lo que hacemos de vez en cuando nos ayuda un poco, pero no tanto. La práctica que es importante es lo que hacemos diariamente, podemos meditar, podemos orar, también leer textos espirituales. Sobre todo al principio, cuando necesitamos conocimiento, entendimiento del camino, podemos y necesitamos leer para informarnos. Necesito saber algo del camino, algo de la tradición, para saber si es para mí o si no es para mí, si quiero o no seguir ese camino. Después de entrar y entender el camino, necesitamos tanto leer libros espirituales como necesitamos la meditación. La lectura es una práctica en todas las tradiciones, bien desarrollada en la tradición cristiana y en otras tradiciones. En la traición Vedanta, se lee como parte de la meditación. Es decir puedo leer un fragmento de un libro espiritual y pensar, meditar en el contenido, en los sentidos del párrafo, preguntándonos ¿qué quiere decir este párrafo? ¿qué sentido tiene para mi vida?, ¿yo estoy aquí y ahora en este nivel de experiencia, en este nivel del camino? ¿qué quiere decir este párrafo? No es una lectura para informarse, es leer para cambiar la vida, para entender profundamente, no sólo en la superficie de la mente. También podemos practicar algo muy sencillo pero muy efectivo, como detenerse en una página, o dos páginas, o un párrafo de principios, que son los más importantes para nosotros. Pueden ser selecciones de libros de oraciones, o nuestras mismas palabras, pero algo que diga lo que es importante en la vida espiritual, y cuando leemos estos párrafos diariamente queda una impresión en la mente, se imprimen las ideas en la mente con mucha profundidad. Prácticas muy sencillas son suficientes para ayudarnos a cambiar la vida.

En conclusión, necesitamos conocer y entender el camino ¿quién soy?, ¿qué es el mundo?, ¿qué es la Realidad?, ¿cuál es mi relación con la Realidad? Antes del proceso de identificación el mundo parece más oscuro, después de este proceso empezamos a ver un mundo de luz, un mundo de felicidad, percibiendo que aún en medio de la tristeza hay felicidad, que podemos experimentar siguiendo el comportamiento, que debemos perseverar en las prácticas y en los buenos hábitos.

Un Swami de la India me platicó esto: cuando él estudiaba la preparatoria, su maestro de Inglaterra le dijo a los estudiantes que los hábitos son muy importantes, es muy difícil crear buenos hábitos y es muy difícil quitar los malos hábitos. El maestro les dijo que les iba a mostrar la dificultad de quitarlos. En inglés existe la palabra ‘habit’ que quiere significa hábito, y dijo: “Podemos quitar la ‘h’ y lo queda es ‘a bit’ que quiere decir ‘un poco’, podemos quitar la ‘a’ y todavía tenemos un ‘bit’ que quiere decir poco, podemos quitar la ‘b’ también y todavía tenemos ‘it’, la cosa. Como ven, es muy difícil destruir un hábito”. Es por eso que necesitamos cuidar los hábitos. Los buenos hábitos nos protegen.
Sesión de Preguntas:

S. AMINA T. Cuando nosotros hemos tocado este tema en otras ocasiones hemos dicho que no es posible mantener una continuidad permanentemente, que nadie lo puede hacer. Es decir, que si una persona tiene la intención, por ejemplo, de meditar media hora en la mañana, media hora al medio día y media hora en la tarde, y empieza a hacerlo, no va a poder hacerlo uniformemente los 365 días.

SWAMI ATMARUPANANDA: No, no. Es imposible. Porque en el mundo cada movimiento es como las olas y a veces estamos aquí y a veces estamos allá, siempre hay movimiento de oleaje, a veces nos gusta todo en la vida espiritual, tenemos mucho entusiasmo, pero después de unos días, unas semanas, unos meses pensamos “no quiero hacer nada, no me funciona la meditación”. Cuando estamos en este punto necesitamos recordar que estamos en este punto y vamos a llegar al otro punto otra vez, el de la meditación. Pero necesito perseverar en la intención de hacerlo tanto en este punto como en el otro. Lo que realmente pasa es que si estamos practicando cada día, después de años de práctica, el punto más bajo va a ser cada vez más alto que el punto de inicio anterior. En esos momentos no lo recordamos, porque todo parece mal. No se puede hacer nada por evitar esas bajas, pero se puede recordar que algún día se estaba en un lugar más abajo y peor que el de ahora. En ocasiones se está abajo y se piensa que se está arriba otra vez, pero necesitamos recordar que realmente si estamos abajo es para un crecimiento futuro aún más importante. Otra vez, la perseverancia es lo más importante, porque nunca se presenta en el mundo un movimiento de pura ascensión vertical, nunca. Ni siquiera en el mismo día. Hay momentos en el día que todo parece posible, pero después de un rato, todo es imposible. Todo el tiempo esta cambiando.

SHEIJA AMINA T. : Por eso, entonces ¿cuán flexible debe ser nuestra propia imagen respecto a la práctica y el compromiso espiritual?

SWAMI ATMARUPANANDA: Sí es muy buena pregunta. ¿Qué necesitamos para seguir y para enfrentarnos con estos problemas? Necesitamos del conocimiento que incluye una visión amplia del camino, no solamente de las experiencia de los santos, muy altas, éxtasis, etc. Necesitamos tener una idea de la vida espiritual que sea realista que nos diga que sí hay problemas en la vida espiritual pero hay beneficios más importantes que los problemas y las dificultades. Y necesitamos entender que en la vida espiritual es necesaria la aplicación diaria, tenga o no la energía para hacerlo. También necesitamos tener una práctica que sea realista, no puedo comenzar pensando que voy a meditar 5 horas cada día, o 10 horas. Será posible hacerlo por unos días o una semana, pero después de un mes voy a pensar nunca más en la vida quiero meditar, es horrible y voy a salir del camino y nunca regresar. Es mejor hacer 20 minutos, 10 minutos, media hora. Necesitamos tener una práctica básica que podamos mantener y de vez en cuando, cuando tengamos entusiasmo podemos aumentarla, pero cuando no tengamos, necesitamos otra vez retornar a la práctica básica.

Otra cosa es que es muy importante es llegar al entendimiento de que no hay nada en el pasado, no hay nada mejor a lo cual regresar. Es decir: yo empecé en la vida espiritual porque mi experiencia en el pasado no era suficiente, necesité un cambio. Entonces volver atrás no será bueno, porque no hay nada atrás que sea bueno para mí. Cuando estoy en el camino, es fácil pensar fantasiosamente que los otros en el mundo se divierten y no tienen problemas, que sólo yo tengo problemas, y que mis problemas emergen a causa de mi camino espiritual. Obviamente esto no es cierto; yo empecé en el camino porque tenía problemas y siempre necesitamos recordar que si no hay algo atrás que sea bueno, no vale la pena regresar. Necesitamos seguir, porque después de practicar mucho muchas veces comenzamos a pensar: “la otra vida sería mejor, yo he perdido la felicidad que tiene otra gente que no necesita pensar en espiritualidad, en Dios, en el alma, en meditación, en control de la mente, etc., la gente en general no tiene que controlar la mente, así es más fácil. Pero no, es una pesadilla vivir sin control de la mente. Es una experiencia muy común en todos los países que cuando somos jóvenes creemos que solamente nosotros tenemos problemas, que todo el mundo está bien, pero que yo tengo problemas. Todos están pensando lo mismo, yo solamente tengo problemas. Cuando yo regresé después de muchos años al pueblo donde crecí, mis amigos me dijeron que parecía que yo nunca tenía problemas, que era muy feliz, etc., yo pensé ¿yo? (con cara de asombro), yo pensaba que sólo yo tenía problemas. Yo viví en Suecia de los 16 a los 17 años de edad, y la madre de esa familia sueca, donde vivía, me dijo un día después de casi un año de vivir con ellos “parece que tú no tienes miedo de nada”. No dije nada porque era un cumplido, pero sabiendo los muchos miedos que tenía pensé ¿qué me está diciendo? En el camino espiritual es muy fácil comenzar a pensar que la otra gente no tiene los problemas del camino espiritual y que no tiene que pensar en tantas cosas y practicar, etc., pero es parte de la vida que la gente quiera mostrar que es feliz. Cuando se tiene un poco de penetración en el carácter de las otras personas, comenzamos a saber que está el rostro y lo que está detrás del rostro, no son la misma cosa. Las personas de Hollywood parecen tan felices, es gente tan famosa, rica, poderosa, etc., querida por todo el mundo, con sus fotos en todo el mundo, pero las vidas de la gente de Hollywood son horribles, no pueden ni siquiera estar con el marido o la esposa más que unas semanas, deben cambiar cada mes. Se dice que Hollywood es el centro de Maya, y nuestra orden tiene allí un centro de meditación.

Necesitamos saber que nunca podremos ir hacia atrás y no podemos ¡porque no queremos!

ABDUL MÁLIK: Digamos que el hecho de estar en un camino espiritual no lo hace a uno diferente como persona, en el sentido que uno puede llevar una vida normal. Me refiero a santos realizados que a lo mejor trabajaron en una oficina de telégrafos por ejemplo, que eran burócratas, o maestros o vendedores de helados, es decir, que uno no se tiene que volver alguien diferente y puede llevar una vida común, ¿no?

SWAMI ATMARUPANANDA: Sí, no es necesario cambiar la apariencia de la vida, es posible vivir dentro del mundo, con trabajo, con familia, con responsabilidades, y también seguir el camino espiritual pero lo que cambia, lo que necesita cambiar es el interior, sin este cambio, ningún cambio vale, no necesitamos cambios exteriores si tenemos este cambio que es el único que vale. Hay personas como yo que quieren seguir una vida monástica pero esto no es necesario para todo el mundo. Obviamente no es necesario para la vida espiritual, para mí era la vida apropiada, pero para mucha gente no es apropiada, no es necesario cambiar la apariencia de la vida o el trabajo, etc., pero sí necesitamos cambiar.

ABDUL MALIK: Sí, lo que quería decir es que hay una idea falsa como de imaginar que nos volvemos raros o extravagantes, o de adoptar una forma de actuar exterior como si eso fuera la espiritualidad. Y, en algunos casos, hasta se percibe un menosprecio por los demás, como cierta arrogancia o soberbia, en el sentido de que “pobres todos los mortales que no siguen el camino espiritual”.

SWAMI ATMARUPANANDA: Sí. Nunca queremos este sentido de que ‘yo soy espiritual y los demás no son espirituales’. Lo que queremos ver es que todos son espirituales, pero para tener esta experiencia, necesitamos cambiar aquí, sin este cambio no es posible. Como usted dijo, no queremos separarnos de los demás en el sentido de que yo soy espiritual y los demás no lo son, siempre necesitamos estar despiertos. Pero es por transformarnos que entramos en la vida espiritual y también necesitamos tener el sentido la identificación con el camino, el ‘yo estoy en el camino espiritual’. Pero es un sentimiento interior, no queremos tener la idea de: ‘Yo tengo una vida espiritual por eso soy mejor, los demás no la tienen’. No, el camino espiritual quiere decir que voy a cambiar mi visión y voy a ver a todos como seres espirituales, otra vez, con el ejemplo de los que se dedican a ayudar a los pobres, la mayoría de la gente no quiere ayudar a los más pobres porque los pobres huelen, están sucios, no se bañan y hay insectos, y los lugares donde viven son feos. Y la gente quiere vivir en un lugar bonito y para poder hacer servicio a los pobres y no querer separarse de los pobres se debe cambiar el punto de vista. Y en el caso de los cristianos, ver que los pobres son el Cristo y yo estoy sirviendo a Cristo. Este cambio es necesario y en un sentido sí nos separa de los demás, pero no en un sentido de ‘Yo soy mejor”, pero nos separa porque nuestro punto de vista es totalmente diferente. El conocimiento está totalmente interiorizado y se es diferente ahora.

Asistente: ¿Qué tan factible es seguir dos caminos o más caminos, cuando uno está empezando a ‘elegir’? Dos caminos que se contradigan en términos, por ejemplo, de que Dios no existe en el budismo, que no es una religión, pero que la Realidad final puede ser tomada como Dios.

SWAMI ATMARUPANANDA: Sí. Hoy en día es muy diferente, anteriormente en un país había una sola religión, en algunos casos dos religiones, pero se nacía en una religión y había otra opción. Hoy tenemos muchas opciones, pero si el camino de nuestro nacimiento es bueno para nosotros, entonces no necesitamos pensar en un cambio, ¡pero ahora tenemos tantas opciones! Mucha gente necesita explorar diferentes tradiciones antes de saber qué camino quieren. Al principio es necesario para muchos, para mí era necesario explorar diferentes tradiciones, pero después de seleccionar una tradición, podemos seguir aprendiendo de otras tradiciones. Hay cristianos, hindúes, sufíes y otros; por ejemplo que estudian budismo también y encuentran en el budismo algo que les ayuda en su propio camino. Entonces un camino no necesita ser una limitación, es la tierra para nosotros, es un lugar para tener un camino, un camino no está en el espacio está en un lugar determinado, en un terreno definido.

ASISTENTE: ¿Cómo evitar el apegarse a la práctica de la meditación? Yo a veces soy muy estricta conmigo y pienso que si no medito o algo, me siento muy culpable después por no haberlo hecho, me aferro mucho a esa experiencia.

SWAMI ATMARUPANADA: Es buena pregunta porque como les dije, es necesario dedicarse a una práctica diariamente; hay días que no es posible, cuando estamos viajando o estamos en lugares donde no hay la oportunidad de separarnos un rato para la práctica. Diariamente quiere decir casi diariamente.

Lo que es bueno cuando hemos practicado por mucho tiempo, por muchos años, y eventualmente no podemos practicar, es no sentirnos culpables, pero sí sentir la falta de práctica, es una diferencia importante. Una es: ‘Yo soy malo porque no practiqué hoy’ y la otra es: ‘me siento mal porque no pude practicar, no poder no me hace mala persona, pero me falta la práctica y lo siento, espero que pueda practicar otra vez mañana’. Necesitamos separar la culpabilidad de el sentido de ‘Yo extraño la práctica, necesito la práctica, espero que yo pueda practicar mañana’.

ASISTENTE: Entonces ¿no ser tan inflexible?
SWAMI ATMARAUPANANDA: Si. Es difícil decir esto. “Diariamente” se puede sonar a que se es inflexible, pero necesitamos saber si queremos seguir el camino lo suficiente como para hacer los cambios necesarios. Entonces no se trata de inflexibilidad, es dedicación; hay una diferencia entre dedicación e inflexibilidad y la diferencia es la falta de conciencia. Cuando tengo dedicación en un camino, quiero practicar diariamente sea que me sienta bien o mal. Quiero hacer lo que pueda, cuando soy inflexible indica falta de conciencia, no estoy dedicado a la práctica, la práctica me tiene a mí, esto es una adicción. Esta es la diferencia entre dedicación e inflexibilidad. Cuando solamente tenemos inflexibilidad, no vamos a avanzar en el camino.

SHEIJA AMINA: Queremos darle las gracias al Swami por haber venido esta vez también al Instituto. Él está en Ridgely, hacia el norte de Manhattan y es el director de este lugar llamado “Ridgely Retreat”, que es un lugar de retiros y puede ir cualquier persona que quiera tomar un retiro allí con él, y a conocer su tradición sagrada y esperamos que pronto tengamos algo similar en México. Gracias, Swami.

SWAMI: Gracias a ustedes y al Instituto por la invitación y por el buen trabajo del Instituto.

Transcripción de la conferencia ofrecida en el Instituto Luz sobre Luz el día 20 de febrero de 2001 por Swami Atmarupananda, de la Orden de Sri Ramakrishna Paramahamsa de India.