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Celebramos el primer año de vida del

Centro de Estudios Contemplativos Lex Hixon

Celebramos el primer año de vida del Centro de Estudios Contemplativos Lex Hixon con un evento extraoridnario. Además, celebramos el aniversario luctuoso de Sheij Nur (Lex Hixon), maestro sufí contemporáneo que fundó la Orden Sufí Nur Ashki Jerrahi en México, con un concierto de música que tiene su origen en ámbitos espirituales y es altamente benéfica. Por una parte, la belleza arrobadora de los ilahis (himnos místicos) y los makams (escalas musicales propias de Turquía y el Mundo Árabe); por otra parte, el poder sonoro de los cuencos tibetanos, instrumentos que se han usado desde hace siglos con el fin de ayudar a las personas a anclar su atención en el momento presente y aumentar su conciencia.


Se trasmitirá vía Zoom

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Sacred
sound bath

Concierto de música
curativa para el alma

"'El camino que se abre ante nuestros pies es el aliento del sufí. Al recorrer este camino, estas notas, oh amantes, se encontrarán.'
Rumi es quien les habla, y lo hace a través de todos los poetas sufíes. Esta música es un llamado a los corazones derviches. Si alguien es derviche, ¡escuche! Y si no logramos aún oír este llamado, comencemos nuevamente a caminar desde el inicio. Sé que hay muchas palabras que queremos decirnos, pero ¿por qué no dejar que la música las diga?... ¿Acaso nuestras palabras, pronunciadas en modo de separación, son capaces de igualar estas otras palabras? Los niños pueden hablar naturalmente el lenguaje de la no separación.
Que experimentemos ese hermoso estado de unidad omniconsciente, que es el hermoso niño de luz, la revelación para toda la humanidad.
Que se haga perfectamente claro en nuestro ser, que brille desde nuestras frentes, que fluya como nuestro torrente sanguíneo. Y que ese torrente sea el sonido resonante de la afirmación de la Unidad Divina, la ilaha illallah. Que escuchemos la música de 'Nada existe excepto Dios' en el viento que sopla entre los árboles, que la escuchemos en el sonido del tráfico, en el sonido de nuestra propia respiración y nuestra habla. Que todos los universos sean percibidos clamando con su propio ser.
Es Dios la Fuente y la Meta del ser. El ser fluye o retorna a la Fuente del Ser, pero llamar a esa Fuente del Ser música, silencio o luz, no es en última instancia correcto. Estas son Energías Divinas, Expresiones Divinas. Pero la Fuente del Ser en sí está más allá de los nombres. En ese sentido, se podría decir que está más allá de la Palabra. Sin embargo, Ella misma surge constantemente. La Esencia Divina no es algo que permanece aislado. La Esencia Divina siempre se expresa como los Nombres Divinos".

Lex Hixon

Participan:

Fani Rodríguez: Cuencos tibetanos

Abdl Adhím Marcos Miranda: Ney, arpas de boca, kalimba

Ramadán Julián: Dilruba, setar, oud

Nasr Guillermo: Daf

Xavier Quirarte: Bajo fretless

Ahmed Yunue: Viola, kamancheh

El enfoque terapéutico de ciertas frecuencias de música utiliza el sonido focalizado, la vibración y la escucha para influir en el cuerpo, el cerebro y el sistema nervioso para promover la relajación, cambiar los estados de ánimo, reducir el dolor o apoyar los procesos terapéuticos. Sus efectos neuroquímicos: las experiencias de sonido placenteras o calmantes aumentan los neurotransmisores y las hormonas asociadas con la relajación y la recompensa (endorfinas, dopamina, oxitocinaerebro

El arrastre de los ritmos neuronales: el sonido rítmico (tonos, tambores, ritmos binaurales) puede sincronizar las oscilaciones neuronales. Cuando los ritmos externos coinciden o empujan las frecuencias de las ondas cerebrales (delta, theta, alfa, beta), facilitan los estados correspondientes (relajación profunda, meditación o alerta) cambiando la dinámica de la red talamocortical y cortical.

Modulación del sistema nervioso autónomo: los sonidos lentos y regulares y la vibración de baja frecuencia reducen de manera confiable el tono simpático y aumentan la actividad parasimpática (frecuencia cardíaca más baja, cortisol reducido), mediada por aferentes sensoriales y acoplamiento barorreflejo / respiratorio.

Entrada somatosensorial y vestibular: la vibración dirigida al cuerpo (gongs, cuencos de canto presionados contra el cuerpo, camas vibroacústicas) estimula los mecanorreceptores y los husos musculares, produciendo efectos analgésicos a través de la puerta espinal y los sistemas moduladores del dolor central (vías inhibitorias descendentes).

Vías auditivas y activación límbica: el sonido se acopla fuertemente con la corteza auditiva y las estructuras límbicas conectadas (amígdala, hipocampo, núcleo accumbens). Las estructuras de melodía, timbre y armónicas pueden evocar emoción, recuerdo de memoria y señalización de recompensas, alterando el estado de ánimo y el bienestar percibido.

Cambios neuroquímicos: las experiencias de sonido placenteras o calmantes aumentan los neurotransmisores y las hormonas asociadas con la relajación y la recompensa (endorfinas, dopamina, oxitocina) y reducen las hormonas del estrés (cortisol), apoyando la regulación del estado de ánimo y el alivio del dolor.